No todos los pacientes lo presentan porque depende del tipo de tratamiento y de las características de los pacientes. Es más frecuente en jóvenes, mujeres, patología de la región gástrica, hepática o cerebral y mal estado de ánimo.
No podemos conocer ni el momento de aparición, ni su duración, hasta que no hayan transcurrido varios ciclos de tratamiento.
Existen distintos tipos de fármacos para evitarlos y también se benefician de las técnicas de relajación.
Deberá consultar con su médico en el caso de que empeoren a lo largo de los tratamientos.
¿Qué hacer?
- Relajarse antes del tratamiento.
- Realizar una comida ligera antes del mismo.
- Comer pequeñas cantidades de 5 a 6 veces al día.
- Comer en los momentos que se tenga hambre y lo que le apetezca, en lugar agradable, ventilado y tranquilo.
- Evitar olores que puedan desagradar. Pida ayuda a los familiares para la realización de las comidas y la compra.
- Masticar bien los alimentos.
- Tomar las comidas a temperatura ambiente.
- Disminuir la ingesta de líquidos durante las comidas, pero beber a pequeños sorbos a lo largo del día.
- No consumir bebidas alcohólicas, ni tabaco y limitar las bebidas gaseosas.
- Tomar alimentos blandos, suaves, de fácil digestión, evitando los alimentos grasos y los fritos.
- Si nota sabor metálico en las comidas es mejor especiarlas, aderezarlas con limón y evitar cubiertos metálicos.
- Descansar después de comer, preferiblemente incorporado, al menos una hora.
- Use ropa cómoda y suelta.
- Si tiene náuseas por la mañana tome alimentos secos antes de levantarse.
- En caso de vómitos dieta absoluta. Después beba pequeños sorbos cada 10-15 minutos. Si no se tolera el agua, consulte con el médico por el riesgo de deshidratación.
- Si tolera líquidos, auméntelos progresivamente.
- Si pasan 24h sin vómitos, iniciar una dieta blanda y suave.










