El dolor es una experiencia desagradable que impide que la persona tenga una buena calidad de vida. La mayoría de los pacientes diagnosticados de cáncer tienen miedo a sufrirlo.
El dolor puede ser causado por la propia enfermedad, ser un efecto secundario de los tratamientos o que no tenga relación con nada de lo anterior.
El dolor puede ser constante o intermitente y variable en intensidad. En él influyen muchos factores como la cultura, la edad, el estado de ánimo, el estrés…
Gracias a los avances de la medicina existen tratamientos y técnicas eficaces para tratar y aliviar el dolor. En la mayoría de los pacientes puede aliviarse con el tratamiento que su médico/a considere oportuno, con el apoyo del equipo sanitario y con el de la familia.
Existen otras opciones para tratar el dolor además de las farmacológicas, como son las técnicas de relajación que ayudarán a paliar el estrés.
¿Qué hacer?
- Si tiene dolor, COMUNÍQUELO. A veces los pacientes no comunican el dolor por miedo a que le cause adicción, a los efectos secundarios o por creer que es normal tener dolor.
- Consulte con su médico/a las opciones para tratar el dolor, las consecuencias de los efectos secundarios en su vida diaria (conducir, trabajar, salir a pasear, etc.), y cómo aliviarlas.
- Si tiene tratamiento prescrito para el dolor, siga un horario regular en la toma de los analgésicos, no saltándose ninguna dosis aunque en ese momento no le duela.
- Si NO DISMINUYE EL DOLOR con el tratamiento prescrito, deberá consultar al personal sanitario que le atienda.











