La radioterapia es un tratamiento local, por lo que solo afecta al área del cuerpo donde se encuentra el tumor. Por ejemplo, las personas generalmente no pierden su cabello después de recibir radioterapia a menos que se realice en zonas pilosas.
Cansancio. Es frecuente estar más cansado de lo habitual como consecuencia del tratamiento y del desplazamiento diario al hospital.
Reacciones de la piel. La piel de las zonas tratadas puede sufrir alteraciones a lo largo del tratamiento.
Caída del cabello. La pérdida de cabello es temporal y se produce únicamente en la zona irradiada. Se inicia la caída a las 2-3 semanas de iniciar el tratamiento y vuelve a crecer a los 3-6 meses.


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